El empresario con incontenible satisfacción le agradece el trabajo y pregunta cuánto le debe por los servicios, el ingeniero le dice que son mil dólares.
El empresario estalla en ira cuestionando el monto reclamado por sólo un par de minutos de trabajo y accede a pagar por los servicios si el profesional le presenta una factura perfectamente detallada.
A la mañana siguiente la factura llega al despacho del empresario, que luego de leerla accede a pagarla. La factura decía: "Ajustar un tornillo: US$ 1. Saber qué tornillo ajustar: US$ 999".
El día que este país valore como corresponde al saber, seguramente dejaremos de caer por el tobogán de la mediocridad; asistiremos al inicio de una sociedad más justa, menos ignorante, y fundamentalmente libre de oportunistas que sustentan su poder en la incultura general.
El día que este país valore como corresponde al saber, seguramente dejaremos de caer por el tobogán de la mediocridad; asistiremos al inicio de una sociedad más justa, menos ignorante, y fundamentalmente libre de oportunistas que sustentan su poder en la incultura general.
Fuente: Carta de lectores Clarin. Gracias Vicente!

2 comentarios:
JAJA, muy bueno, siempre me gustó este cuento. En Megafix hemos sufrido mucho este asunto.
Saludos
Viste... a mi también me pasa!!
Al cuento lo conocía de hace bastante (casi nunca lo aplico, no aprendo che!!) y ahora me pareció bueno ponerlo en el Blog, ya que tengo.
Aunque creo que sos el único que entra a verlo jeje. Gracias!
Abrazo
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